La importancia del blog corporativo en la Pyme

Siguiendo con la línea de posibles acciones para llevar a cabo nuestra estrategia de marketing online para la pequeña empresa, hoy nos toca hablar del elemento que probablemente sea el más importante: el blog. Ya habíamos hablado en una entrada de la creación de contenido propio, sea en cualquier red social u otro medio. Puede considerarse contenido propio todo aquel que generemos nosotros, y por lo tanto hablamos desde un pequeño tweet hasta una publicación en Facebook, pasando por el que puede ser más completo y concienzudo: nuestro blog.

blog corporativoEl blog corporativo es nuestro cuartel general. Es la base de operaciones desde la que desplegar toda nuestra estrategia de marketing online. Y debe serlo porque es totalmente nuestro. No dependemos de condiciones de uso de terceros, del auge de cualquier red social o de los problemas técnicos que pudiera sufrir esta. Nuestro blog es nuestro, y ahí nadie puede condicionarnos. Si desarrollamos toda nuestra estrategia online sin un blog propio, puede que estemos dedicando una energía valiosísima a un trabajo que mañana quizá se lleve el viento o, mejor dicho, el usuario. Hoy en día casi nadie piensa que Facebook o Twitter pueden desaparecer o perder usuarios de la noche a la mañana. Y probablemente sea verdad, pero hace unos años pensábamos lo mismo de Microsoft o MySpace, y si bien no han desaparecido, queda claro que perdieron su hegemonía en algún momento. Así que nuestro blog, más allá del resto de soportes, permanecerá siempre, pase lo que pase. Y si ocurre cualquier cambio en la dinámica de mercado de las redes sociales, sólo habrá que girar un poco el volante, en lugar de tener que arrancar de nuevo.

Habrá quien llegados a este punto piense que lo mismo ocurre con la web corporativa: es nuestra y siempre permanecerá. Y no se equivoca. El sitio web de empresa es indispensable hoy en día para cualquier Pyme, y en ella exponemos en mayor o menor medida en qué consiste nuestro trabajo, quienes son nuestros clientes y algunos datos de contacto. Básicamente, se trata de “nuestra ficha”. Podemos incluso tenerla totalmente actualizada, incluyendo cada trabajo que terminamos y modificando nuestro catálogo de servicios cuando añadamos alguna nueva función a desarrollar (cosa que en la pequeña empresa ocurre muy a menudo). Pero un blog va mucho más allá que una web. Simplemente con el hecho de actualizarlo con cierta frecuencia estaremos transmitiendo algo muy importante: que estamos vivos.

Pero como ocurre en todo, no basta con hacerlo. Además hay que hacerlo bien. Un blog debe partir de una estrategia de posicionamiento bien definida. Y a partir de ahí debemos crearnos un plan de contenidos. Solucionaremos de golpe dos problemas: la crisis del papel en blanco (¿de qué escribo hoy?) y la falta de regularidad en las publicaciones. Si sabemos de qué tenemos que hablar y que debemos hacerlo dentro de un plazo, será más difícil postergar la tarea de publicar. Quien siga este blog (una buena idea, por cierto 😉 ) verá que a lo largo de mis posts voy haciendo un repaso por las fases de un plan de marketing online para la pequeña empresa, y que la frecuencia de publicación suele ser de un post semanal. Ojo, esto no significa que siempre y bajo cualquier circunstancia haya que cumplir a rajatabla este programa. En una Pyme, sabemos que es difícil sacar siempre el tiempo y la inspiración para desarrollar una entrada de blog. Pero al menos sí nos servirá de guía sobre la que prever nuestros movimientos.

Y una vez que empecemos a trabajar el blog, y pasado el primer periodo de descubrimiento y desánimo, veremos como los beneficios van apareciendo poco a poco. Mantendremos un canal de comunicación con nuestro público, conseguiremos cierta notoriedad, ganaremos prestigio, conseguiremos base de datos gracias a los suscriptores, y un sinfín de ventajas. Pero más allá de todo eso, que cuesta algo más de trabajo, hay un beneficio que conseguirás aunque no consiguieras ni un sólo lector habitual: quien te busque, podrá descubrir tu personalidad de marca con sólo echar un vistazo a tu blog de empresa. Este caso extremo no se dará nunca si, como decimos, realizas un buen trabajo planificado. Pero, en el peor de los casos, ya estarás obteniendo un mínimo beneficio. Y como digo, siempre se logra mucho más que esto.

Desde hoy debes pensar dónde quieres llevar a tu empresa, y buscar la manera de conseguirlo mediante tu blog corporativo. No comiences a escribir tu primer post hasta que tengas claro de qué tratará el tercero, el cuarto y hasta el décimo, como mínimo. Si lo haces sin un planteamiento previo, tu blog acabará, como tantos otros, en el olvido. Sin embargo, si planificas el trabajo de unos meses, antes de terminar ese primer periodo de lanzamiento ya tendrás muchas ideas nuevas que desarrollar en futuros posts, y un pequeño grupo de lectores que te darán el ánimo suficiente para llevarlo a cabo.

Así que, efectivamente, hay que tener un blog de empresa. Pero antes de lanzarte a escribir posts, lánzate a escribir tu plan. Coge papel y boli, y piensa qué quieres conseguir con tu futuro blog.

Cuando por fin tengas un pequeño calendario de dos o tres meses, entonces sí, dale a la tecla.

Será entonces cuando realmente estarás dando en la tecla.

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