Errores al crear una App móvil. El caso Renfe

En el presente post intentaremos dar con las claves de todo lo que no hay que hacer cuando planteamos la creación de una App móvil, centrándonos en el caso de “Renfe Ticket”, la aplicación que la operadora del transporte ha sacado a la luz recientemente.

Como profesional del marketing online, cuando descubro una nueva App en el mercado que puede resultar interesante me gusta descargármela y jugar un poco con ella. No soy de los que prueban aplicaciones que irrumpen en el mercado con mucho bombo, las que afectan a la estética de nuestro teléfono, ni la infinidad de juegos que salen cada día. Pero si descubro una aplicación que realmente considero interesante, desde luego la descargo y la pruebo. Y si además es de una empresa “de las grandes”, espero aprender mucho de su desarrollo. Sin embargo la aplicación del gigante del transporte español me ha inspirado en el sentido contrario. Me ha enseñado todo lo que no hay que hacer. Aquí van cinco ejemplos de lo que no debes hacer en tu App móvil:

Haz que el usuario piense

La razón de ser de una App móvil es hacer las cosas más fáciles al usuario: hacer la navegación más simple (adaptada a un dispositivo más pequeño) y en definitiva, más accesible. Si le ponemos las cosas difíciles al usuario, dejará de serlo. No le compliquemos la vida con menús rebuscados e iconos incomprensibles. La App de Renfe parece muy simple en principio, pero una vez que empiezas a navegar aparece, por ejemplo, un icono de una estrella que no nos lleva a ninguna parte si la clickamos. En su argot, esto debe ser una vía muerta.

Haz que sea más lenta que tu web

Lo que parece una obviedad no está tan claro para algunos desarrolladores. Si la App me hace el trabajo más lento, no cuentes conmigo. La primera vez que carga el menú de selección de búsqueda de billetes, Renfe Ticket nos avisa: “Es posible que la carga de los datos tarde un poco la primera vez”. Y la segunda, y la tercera…

Exige al usuario que visite la web de escritorio para determinadas acciones

Sí, parece increíble. La App de Renfe, después de estar un rato cargando, buscando y seleccionando billetes, nos dice en el momento del pago que es necesario tener asociada una tarjeta de crédito a tu cuenta. Es una buena idea que si tienes una tarjeta asociada no tengas que volver a meter los datos. Pero no me obligues a hacerlo. ¿Y si quiero pagar con una tarjeta no habitual? Pero lo peor de todo no es esto. Lo peor es que para poder asociar esa tarjeta tienes que visitar la web. Es decir, no permite terminar el proceso de compra en el propio dispositivo. De locos.

Ofrece rutas de navegación incoherentes

Si queremos realizar algunas opciones, aparece una ventana emergente con el mensaje “Para poder disfrutar de todas las funcionalidades, inicie sesión con su usuario de Renfe”. Una vez que hemos dado a aceptar, sólo nos aparece la opción de continuar como invitado, no la de iniciar sesión como usuario registrado. Después de tocar algunos botones que aparecen por ahí e investigar (vuélvase al punto uno de este post), descubro que hay un icono que pretende representar un muñeco (aunque a mí me parecía un pin de geolocalización) donde iniciamos el login. Seguimos haciendo las cosas fáciles.

Sácala al mercado lo antes posible, aunque no esté perfecta

De todas las anteriores se deduce que ésta la han seguido al pie de la letra. Parece que hoy en día hay que tener una App sea como sea. Habrá quien piense que aunque nadie la use, queda bien poner que la tienes y colocar el QR correspondiente en la cartelería. Craso error. Una App móvil que nos defrauda la primera vez nos está cerrando la puerta de una segunda oportunidad. Es mejor esperar un poco más y tener un producto redondo. En el caso de una pyme podría ser hasta comprensible la impaciencia. En el caso de Renfe, imperdonable, porque su modelo de negocio no reside en esa App.

En definitiva, con estos cinco puntos he intentado resumir algunos de los errores más graves que llevan a cabo algunas empresas con el lanzamiento de una App. Podríamos hablar de algunos más, pero los aquí reflejados son los que pueden hacernos más daño. Sobre todo si, como decíamos, nuestro modelo de negocio radica en la App en sí misma.

Sólo hay una oportunidad para causar una primera impresión. Y en el mundo online, a veces es la única.

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